viernes, 16 de agosto de 2013

El Terremoto del 16 de Agosto de 1868

El Terremoto del 16 de Agosto de 1868 Ibarra Ecuador


Repuestos y tranquilos ya los imbabureños del susto que les causaran los dos antedichos temblores, dice el Dr. Juan de Dios Navas, todos se habían entregado al sueño y al descanso, a las sombras de la noche; cuando, a eso de la una de la mañana del día 16, a impulso de fuerzas subterráneas, sacudiéronse con tanto furor y violencia las capes terrestres en la vasta extensión de centenares de leguas cuadradas, que en un abrir y cerrar de ojos, los edificios de las poblaciones se desquiciaron y sumieron, sepultando entre sus escombros a los desprevenidos moradores. Y cual si se tratase de agitado mar, la tierra convulsionada se partió en mil grietas, formando abismos, surgiendo montículos, y transportando árboles, escombros y cadáveres de uno a otro sitio. ¡Cerca de veinte mil seres humanos quedaron sepultados para siempre bajo las ruinas, ofreciendo al espectador un cuadro el más lúgubre y desconsolador, agravado por voces de plegaria, aves y lamentos¡.

COMO NARRÓ ABELARDO MONCAYO LA HORRIBLE CATÁSTROFE

“A un estampido infernal como de cien truenos en el interior de nuestro globo, a un tormentoso hervidero de su superficie, como el mar en borrasca, los montes se desgarran y precipitan en pedazos, los ríos paran su corriente, las poblaciones se hunden en impensado abismo, zarandeada, sacudida la tierra hasta sus más hondos senos, se trueca una inmensa zona en campo de indescriptible desolación. En menos de diez segundos, cuántas innumerables víctimas que del sueño fugitivo de la noche pasan al profundo de la eternidad, cuántos debajo de los escombros, en pugna cruel entre la muerte y la vida; y cuántos, si bien escapados por prodigio, atónitos ante lo insólito de su infortunio.

AL DÍA SIGUIENTE: EFECTOS DEL TERREMOTO

Al día siguiente la provincia de Imbabura y sus pueblos presentaban un cuadro lastimoso y horrendo. Los efectos del temblor en Otavalo fueron espantosos. No había quedado una sola casa parada, no existía en pie ningún edificio, ni siquiera las tapias de un metro de altura. Las calles habían desaparecido debajo de los escombros, Idéntico estrago en el vecindario de Atuntaqui.
Arruinadas yacían igualmente, si bien con algunas calles y casas la ayer risueña y hoy desconocible Ibarra. La villa de Cotacachi, y los pueblos de Imantag, Urcuquí, San Antonio, San Pablo quedaron muy castigados, y algo menos Salinas, Tumbaviro, Mira y el Ángel.
He aquí la lista aproximada del número de los muertos. El cantón de Ibarra tuvo 9 700 muertos, casi 5.000 correspondían a su capital. El de Otavalo 6.000 de los cuales la mitad correspondían a la ciudad. El cantón de Cotacachi 3.000 y 2.000 en Atuntaqui.
La verdad es que fueron pocos los que perecieron de contado en las primeras horas de la catástrofe y mucho más numerosos los que sepultados vivos terminaron horriblemente sus días por falta de cuadrillas que les atendiesen.
En extrema o casi total necesidad deambulaban por los campos unos 50 mil sobrevivientes. Para colmo de males, gentes desalmadas excitadas tal vez por el hambre y la miseria, se dieron a robar y saquear. En las campiñas un gran número de indios al grito de "¡Viva Atahualpa!" se dispusieron a exterminar por completo al puñado de sobrevivientes blancos para apoderarse de sus bienes y tierras.

GRAVEDAD DEL CATACLISMO EN IBARRA.

Ibarra fue la ciudad más castigada por el terremoto. Apenas quedó familia que no deplorara varias víctimas y algunas desaparecieron enteramente. De las Carmelitas murieron cuatro, entre ellas la priora, de las Conceptas murieron trece, inclusive la abadesa. Fallecieron los siguientes eclesiásticos Reverendo Canónigo Villalobos, Reverendo Padre Alomía, Padre Trejo filipense y el Doctor Pedro Cevallos.
De las familias de Ibarra murieron diez y ocho de la de Rocha y quedó extinguida; de Villota once personas, de Almeida veintiséis, de Vacas cuatro, de Subía siete y con los arrendadores veinte, de Pérez cinco, de Juan Villavicencio diez y ocho, de Dávila seis, de Páez cinco, de Lara siete, de Burbano tres, de Rosales diez y siete, de Andrade Marín doce, de Manuel Andrade siete, de Ledesma quince y se extinguió, de Peñaherrera diez y ocho, de Grijalva cuatro, de Rivadeneira cuatro, de Vega siete, de Yépez seis, de Espinosa seis, de Torres once, de Brizón cinco, de Acosta ocho, de Peña seis, de Pacheco ocho, de Terán tres, de Flores siete, de Gómez cuatro, de Guzmán cinco, de Pozos cuatro, de Benalcázar ocho, de Suárez ocho, de López trece de Valencia cuatro. Además de éstos pereció un número considerable de vendedores que habiendo acudido a la feria se habían quedado en los tres portales de la plaza.
El Sr. Dr. Fernando Pérez, Jefe Político de Ibarra, en comunicación al Gobierno en fecha de 1o de Octubre de 1868 daba los datos siguientes: de los 7.200 habitantes de la ciudad han fallecido 4.458, están heridos 2.289 y quedan ilesos solamente 553.


Fuente:
http://www.onlyforyoung.com/sites/solo-noticias/cultura-general/85-fechas-importantes/1087-el-terremoto-del-16-de-agosto-de-1868.html
Publicado Por:
Jean Carlos Pantoja Zuloaga

viernes, 9 de agosto de 2013

10 de Agosto del 1809, Primer Grito de la Independencia

10 DE AGOSTO DE 1809

El 10 de agosto de 1809, es una fecha memorable para los ecuatorianos al recordar el Primer Grito de la Independencia. Esta Declaración, marcó un hito en la historia de la libertad de América. Hoy, rendimos homenaje a la valentía y dedicación de aquellos que fundaron esa nación y celebramos los valores de la libertad e igualdad que fortalecen a ese país.


El 10 de Agosto de 1809 se considera como el de inicio de la independencia de lo que hoy es Ecuador. En Quito, cuando los criollos se revelaron contra el presidente Ruiz de Castilla, declararon insubsistente el gobierno de la Audiencia, y crearon una Junta de Gobierno. Los diputados barriales que participaron en los sucesos del 10 de Agosto de 1809, suscribieron una acta en la que confirmaban la rebelión y organizaban de manera diferente la administración. En este documento se insinúa también una invitación a otras ciudades para aliarse voluntariamente con el fin de conformar un Gobierno Supremo Interino que represente a Fernando VII, mientras se recupere su libertad. 


La insurrección del 10 de Agosto de 1809 fue un movimiento revolucionario de esencia político jurídica emancipadora. Quito sembró la semilla y América siguió el ejemplo.
Era la voz de una colonia oscura que se eleva en medio de todo un continente que todavía estaba fuertemente encadenado a la corona de España. Loor a Quito “LUZ DE AMÉRICA”.


Fuente:
http://www.minayon.com/portal/content/view/677/2/
Publicado Por:
Jean Carlos Pantoja Zuloaga

domingo, 4 de agosto de 2013

Talentos y mas talentos

Hector Jurado del 1ro Bachillerato 
                       Jorge Bolaños Navas y Wendy Simancas del 3ro CBTAI                     
                      

The Covered Lady (Parody)

Video de la parodia en inglés del mito popular de "La Dama Tapada" 
por los estudiantes del 3ro CBTAI